La Primera Estrategia Andaluza del Olivar Horizonte 2027 alcanza ya un grado de desarrollo significativo. Según la última actualización publicada por la Junta de Andalucía, el 86% de sus 52 medidas están ejecutadas o en fase de desarrollo, dentro de una planificación que prevé movilizar 986,77 millones de euros hasta 2027. Solo durante 2025 se pusieron en marcha actuaciones por más de 347 millones de euros.
Pero entre todas las cifras de ejecución hay un dato que merece una atención especial desde el punto de vista de las figuras de calidad y de la aceituna de mesa.
La propia Junta identifica entre los indicadores con una evolución más favorable el valor de la producción de aceituna de mesa y el porcentaje comercializado bajo figuras de calidad ligadas al territorio respecto de la producción protegida. Junto a ellos aparecen la modernización de explotaciones y el uso de especialistas TIC en las empresas.
No significa que la Administración esté atribuyendo esa evolución a una denominación o indicación geográfica concreta. Tampoco permite concluir que todo el producto protegido esté consiguiendo automáticamente mayor rentabilidad.
Pero sí ofrece una señal importante:
la calidad diferenciada vinculada al territorio forma parte de los indicadores con los que Andalucía está midiendo el progreso económico y competitivo del olivar.
Y eso merece detenerse a analizarlo.
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En un minuto: por qué esta noticia es importante
La Estrategia Andaluza del Olivar no está concebida únicamente como un programa de ayudas agrícolas. Sus objetivos incluyen expresamente mejorar la competitividad de explotaciones e industrias, aumentar el valor añadido, reforzar la orientación al mercado, conquistar nuevos mercados y potenciar la calidad diferenciada.
Esto introduce una perspectiva particularmente relevante para la aceituna de mesa.
En un mercado internacional donde productores con diferentes estructuras de costes compiten por clientes, distribución y cuota, Andalucía necesita trabajar simultáneamente sobre dos vías:
ser más eficiente
y
ser más difícil de sustituir.
La modernización, la digitalización, el agua o la innovación trabajan sobre la primera.
El origen, la calidad diferenciada y las figuras de protección territorial trabajan sobre la segunda.
Y ambas forman parte de la misma estrategia de competitividad.
La Estrategia Andaluza del Olivar alcanza el 86% de sus medidas
La planificación fue aprobada en febrero de 2025 y agrupa 52 medidas distribuidas en once áreas temáticas. Su objetivo general es mejorar la competitividad del sector del olivar andaluz y mantener su capacidad para generar riqueza, empleo y fijar población en las zonas rurales.
Los últimos datos disponibles hasta julio de 2026 sitúan en el 86% las medidas ya ejecutadas o actualmente en desarrollo. El presupuesto total previsto asciende exactamente a 986.773.660 euros, y las actuaciones iniciadas durante 2025 superan los 347 millones, alrededor del 35% de la inversión global contemplada.
La estrategia aborda ámbitos muy diferentes:
- competitividad y sostenibilidad de las explotaciones;
- industria;
- orientación al mercado;
- valor añadido;
- calidad diferenciada;
- equilibrio de la cadena de valor;
- apertura de mercados;
- economía circular;
- digitalización;
- I+D+i;
- formación y transferencia de conocimiento;
- promoción de productos y territorios.
Por tanto, su alcance va mucho más allá de la producción agrícola.
El dato que merece atención: calidad ligada al territorio
Dentro del seguimiento de la estrategia, la Junta utiliza diferentes indicadores para comprobar si las medidas están produciendo avances.
Entre los que presentan una evolución más favorable aparecen cuatro especialmente destacados:
valor de la producción de aceituna de mesa;
número de olivareros que han modernizado sus explotaciones;
porcentaje de empresas que utilizan especialistas TIC;
y:
Ese último indicador es especialmente interesante.
Una figura de calidad no tiene verdadero impacto económico simplemente porque exista una denominación o una IGP.
El salto importante se produce cuando una parte creciente de la producción protegida llega realmente al mercado identificada, diferenciada y comercializada como tal.
Porque entonces el sistema deja de ser únicamente:
proteger un nombre,
y pasa a intentar:
transformar origen y calidad en una propuesta comercial reconocible.

De proteger el origen a comercializarlo
Esta distinción resulta fundamental.
Podemos tener:
producción potencialmente amparada
→ producto que cumple los requisitos.
Pero el verdadero objetivo económico está más adelante:
producción certificada
→ producto etiquetado bajo la figura de calidad
→ producto comercializado como diferenciado
→ reconocimiento del consumidor o comprador
→ posibilidad de generar mayor valor.
Que la Junta incorpore precisamente la relación entre producto protegido y producto comercializado bajo la figura de calidad como indicador favorable significa que el foco no está exclusivamente en cuántas hectáreas o agricultores están inscritos.
Está también en cuánto producto consigue llegar al mercado haciendo visible esa diferenciación.
Y ese es probablemente uno de los mayores retos de cualquier denominación de origen o indicación geográfica.
Por qué esto importa especialmente a la aceituna de mesa
La aceituna de mesa posee algunas características que hacen especialmente importante esta discusión.
España es una gran potencia productora, transformadora y exportadora. Pero al mismo tiempo el mercado es cada vez más internacional y existe producto procedente de distintos países capaz de abastecer segmentos similares.
En ese escenario se pueden plantear dos modelos competitivos.
Competir fundamentalmente mediante coste
Aquí pesan especialmente:
mano de obra, rendimiento, mecanización, energía, agua, escala industrial, logística y costes regulatorios.
Competir también mediante diferenciación
Aquí entran:
variedad, origen, territorio, tradición productiva, sistema de recolección, elaboración, calidad certificada, trazabilidad y reputación.
No son estrategias excluyentes.
De hecho, probablemente el futuro competitivo del sector exija ambas.
Pero existe una diferencia importante:
la eficiencia puede reducir costes; el origen puede hacer que el producto deje de ser completamente intercambiable.
La Estrategia coloca la calidad diferenciada dentro de la competitividad
Esta quizá sea la lectura más interesante de la noticia.
Cuando se aprobó la Primera Estrategia Andaluza para el Sector del Olivar, uno de sus objetivos concretos quedó definido como la potenciación de la calidad diferenciada de las producciones andaluzas, incluyendo expresamente denominaciones de origen, indicaciones geográficas protegidas y producción ecológica.
No aparece, por tanto, como un apartado meramente cultural o promocional.
Forma parte de una política más amplia junto a:
rentabilidad + sostenibilidad + digitalización + innovación + internacionalización + valor añadido.
Esto es importante porque permite interpretar las figuras de calidad de una manera más completa.
Una IGP no protege únicamente una historia.
Debe ser capaz de convertirse también en:
herramienta de trazabilidad;
diferenciación comercial;
defensa del origen;
construcción de reputación;
y, cuando el mercado lo permite,
generación de mayor valor.
¿Qué significa para la Manzanilla y la Gordal de Sevilla?
Aquí conviene ser especialmente rigurosos.
La Junta de Andalucía no afirma en esta actualización que las IGP Aceituna Manzanilla de Sevilla y Aceituna Gordal de Sevilla sean responsables del crecimiento del indicador.
No debemos convertir un dato global de Andalucía en una atribución particular.
Pero sí existe una relación estratégica evidente.
Las dos IGP trabajan precisamente sobre los elementos que la estrategia identifica:
calidad diferenciada;
territorio;
producto protegido;
comercialización;
valor añadido;
promoción del origen.
Por tanto, que el indicador relativo a la comercialización bajo figuras de calidad territorial evolucione favorablemente refuerza la importancia de una cuestión fundamental:
no basta con proteger la Manzanilla y la Gordal de Sevilla; hay que conseguir que una parte creciente llegue al mercado identificada como tal.
Ahí es donde la protección jurídica empieza a convertirse en realidad económica.
El auténtico indicador: cuánto producto protegido llega identificado al consumidor
Este punto merece especial atención para el futuro.
Para valorar económicamente una IGP no bastaría con saber:
- cuántos agricultores están inscritos;
- cuántas hectáreas;
- cuántas industrias;
- cuántas toneladas potencialmente protegibles.
Sería especialmente interesante observar:
qué porcentaje se certifica;
qué porcentaje termina envasándose con IGP;
qué mercados lo compran;
qué canales lo venden;
qué evolución tiene su reconocimiento;
y, cuando los datos lo permitan:
si consigue generar una prima de valor frente al producto no diferenciado.
Esa es la verdadera transición:
del origen protegido al origen comercializado.
Y probablemente sea uno de los indicadores más interesantes que las figuras de calidad deberían seguir en los próximos años.
Olivar tradicional: otra conexión especialmente relevante para Sevilla
La actualización de la Junta incluye además otra cuestión estrechamente relacionada con el modelo productivo sevillano.
Entre las actuaciones todavía en desarrollo figura una línea específica vinculada al olivar tradicional con dificultades específicas y alto valor medioambiental, además de estudios relativos a cargas fiscales y sociales y actuaciones sobre modernización de regadíos.
Esta cuestión tiene especial interés en un contexto donde parte del olivar de aceituna de mesa continúa necesitando sistemas de recolección intensivos en mano de obra.
La competitividad del olivar tradicional no puede analizarse únicamente preguntando:
¿cuánto cuesta producir un kilo?
También intervienen:
- empleo rural;
- configuración del territorio;
- sostenibilidad;
- paisaje;
- biodiversidad;
- métodos tradicionales de cultivo;
- valor social;
- diferenciación del producto.
Una política pública que reconoce simultáneamente la necesidad de mejorar productividad y la existencia de olivares con dificultades específicas está reconociendo, en la práctica, que no todos los sistemas de producción compiten en las mismas condiciones.
Modernización y origen no son estrategias opuestas
Puede parecer que existen dos caminos diferentes:
tradición
frente a
modernización.
Pero la propia Estrategia Andaluza del Olivar demuestra que no necesariamente es así.
Entre los indicadores favorables aparece el número de agricultores que modernizan explotaciones y el porcentaje de empresas que incorporan especialistas TIC; paralelamente, la planificación trabaja sobre calidad territorial y olivar tradicional.
La estrategia que puede resultar más interesante es precisamente combinar ambos mundos:
tradición productiva + tecnología;
recolección vinculada al producto + eficiencia;
trazabilidad + digitalización;
territorio + marketing;
calidad diferenciada + profesionalización comercial.
Porque preservar un modelo productivo no significa renunciar a hacerlo más eficiente.
Una señal que conviene seguir: calidad no es automáticamente rentabilidad
Aquí conviene introducir una cautela.
Que aumente el porcentaje comercializado mediante figuras de calidad es una buena señal, pero todavía necesitamos conocer algo más.
¿Se está traduciendo esa diferenciación en mayor valor económico?
Ese debería ser el siguiente nivel del análisis.
Porque una figura de calidad puede crecer en:
- volumen certificado;
- operadores;
- producto etiquetado;
- notoriedad.
Pero el objetivo final desde la perspectiva económica debe incluir también:
capacidad para defender precio, generar demanda y mejorar la posición del producto y de sus operadores en la cadena de valor.
No debemos dar por supuesto que una cosa conduce automáticamente a la otra.
Debe medirse.
Una oportunidad para las IGP sevillanas
Para las IGP Aceituna Manzanilla de Sevilla y Aceituna Gordal de Sevilla, esta evolución abre una oportunidad de comunicación interesante.
Durante mucho tiempo las figuras de calidad han sido explicadas al consumidor fundamentalmente mediante conceptos como:
historia, tradición, territorio y autenticidad.
Todos siguen siendo importantes.
Pero podemos añadir otra dimensión:
competitividad.
Una IGP puede ayudar a explicar por qué un producto:
- no es intercambiable con cualquier aceituna;
- tiene un origen verificable;
- responde a unas características concretas;
- dispone de controles;
- ofrece trazabilidad;
- está ligado a un territorio;
- y representa un modelo productivo determinado.
Eso convierte la diferenciación territorial en algo más que un relato.
La convierte en una propuesta de valor.
Qué conviene vigilar
A partir de esta actualización de la Estrategia Andaluza del Olivar hay tres indicadores que merecen seguimiento.
1. Comercialización real bajo las figuras de calidad
No solo producción protegida, sino cuánto producto termina vendiéndose efectivamente identificado como IGP o DOP.
2. Valor generado
Comprobar si ese incremento de comercialización diferenciada consigue trasladarse a mejores condiciones económicas para la cadena.
3. Relación entre modernización y olivar tradicional
Cómo pueden la digitalización, la eficiencia hídrica, la innovación y las ayudas contribuir a preservar modelos productivos que presentan mayores dificultades estructurales.
La idea clave
La última actualización de la Estrategia Andaluza del Olivar deja un mensaje especialmente interesante para las figuras de calidad.
Andalucía no está midiendo únicamente toneladas, modernización o inversiones.
Entre los indicadores que evolucionan favorablemente ha situado también la comercialización mediante calidad ligada al territorio.
Eso supone reconocer que el origen puede formar parte de la estrategia económica del olivar.
Para territorios y productos protegidos, el reto está ahora en dar el siguiente paso:
convertir cada vez más producto protegido en producto identificado, comercializado, reconocido y valorado por el mercado.
Porque proteger un origen es fundamental.
Conseguir que el mercado reconozca su valor es lo que permite transformar esa protección en futuro.
Fuentes principales consultadas
Junta de Andalucía · El 86% de las medidas de la Estrategia Andaluza del Olivar están ejecutadas o en fase de desarrollo, 18 de agosto de 2026 — https://www.juntadeandalucia.es/organismos/agriculturapescaaguaydesarrollorural/servicios/actualidad/noticias/detalle/680434.html
Junta de Andalucía · Primera Estrategia Andaluza para el Sector del Olivar Horizonte 2027 — https://www.juntadeandalucia.es/organismos/agriculturapescaaguaydesarrollorural/consejeria/transparencia/planificacion-evaluacion-estadistica/planes/detalle/560761.html
Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía · Aprobación de la I Estrategia Andaluza del Olivar y sus 52 medidas — https://www.juntadeandalucia.es/organismos/consejo/sesion/detalle/560776.html






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